Érase una vez, en un pequeño pueblo llamado Fuenteovejuna, situado en las colinas de España, unos aldeanos que vivían una vida sencilla pero feliz.
Cultivaban la tierra, cuidaban de sus animales y compartían un fuerte sentido de comunidad. Pero su paz fue destrozada por la llegada de un comandante tirano y cruel llamado Fernán Gómez de Guzmán.
